Los riñones en la Biblia

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Los riñones en la Biblia

Tuesday, August 31, 2010 12:28 PM
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"jesus barragan" <mat.22_37@live.com>

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Se encuentran en la cavidad retroperitoneal -es decir, en una cavidad ubicada en lo más profundo de nuestro abdomen. Son 2, uno a cada lado del cuerpo. Tienen forma de frijol, y cada uno mide aproximadamente 10 cm de largo y cerca de 5 cm de ancho. Se sabe que el derecho se encuentra un poco más abajo que el izquierdo. 
Esa es, brevemente, la información más sencilla que conocemos de nuestros riñones. Cumplen muchas funciones entre ellas, la excreción de desechos, la regulación de la homoestasis total del cuerpo, la regulación del volumen de los fluidos extracelulares y la composición de los electrolitos. Desempeñan un papel importante en la síntesis de hormonas que influyen en funciones metabólicas sistémicas, entre ellas están la eritropoyetina, la 1,25-di-OH-vitaminaD3, la renina y varios prostanoides vasoconstrictivos.
Si nuestra vida corporal requiere del funcionamiento adecuado de nuestros riñones, hemos de entender que espiritualmente hablando, también los riñones cumplen una función. Ciertamente la mente y el corazón son los más mencionados en las Escrituras. Pero los riñones también son mencionados, en pocas partes de la Biblia (libro de los Salmos, Jeremías o Apocalipsis). Sin embargo, eso no significa que un entendimiento de lo que son realmente los riñones, espiritualmente hablando, no sea de capital importancia para nuestra vida ante Dios, nosostros mismos y las demás personas. Pero, primero, sepamos a qué se refiere la Biblia cuando habla de los riñones.
En idioma hebreo, la palabra que se traduce en español "riñones", es hylk. Es un nombre femenino que se traduce "riñones". Si leemos el pasaje de Salmo 16:7, veremos que hace referencia a una acción específica de los riñones en sentido espiritual:

Bendeciré a Jehová, que me ha dado consejos.
Realmente, durante las noches mis riñones me han corregido.
El salmista bendice a Jehová, por sus consejos. Y dice que durante las noches sus riñones le han corregido. El mismo salmista en el Salmo 17:3 hace referencia a una idea similar, pero específicamente habla del corazón:
Tú has examinado mi corazón, has hecho inspección de noche, me has refinado; descubrirás que no he tramado.
Mi boca no transgredirá.
¿Son lo mismo el corazón y los riñones? Desde luego que no. No son usados indistintamente por los escritores bíblicos. Que no significan la misma cosa lo indica Jesucristo, cuando, al hablar a los cristianos de Tiatira dice que Él escudriña a 2 componentes diferentes:
Y a los hijos de ella los mataré con plaga mortífera, de modo que todas las congregaciones sabrán que yo soy el que escudriña los riñones corazones, y a ustedes les daré individualmente según sus hechos. 

Si el corazón es la persona secreta que somos, la sede nuestras emociones y nuestra vida emocional, ¿qué son los riñones? Los riñones son el auténtico centro de lo que somos. Es el núcleo de nuestro corazón, el epicentro de lo que verdaderamente somos.

Lo comprendemos mejor entendiendo ciertos aspectos de nuestra vida emocional. Sabemos, por ejemplo que vivimos experiencias a lo largo de nuestra vida. Y hemos dado un valor y una importancia emocional a lo que vivimos. Pero el punto es, ¿puede decirse cuán conscientes somos de nuestras emociones? Por ejemplo, decimos que una determinada comida no nos gusta y no sabemos por qué. Pero si accesáramos a nuestros "riñones", sabríamos de inmediato la respuesta. Tal vez descubriríamos, o admitiríamos, que no nos gusta dicha comida porque la asociamos inconscientemente a un momento o experiencia dolorosa. Rechazamos comer esa comida porque ese rechazo es nuestro mecanismo de defensa ante el dolor. ¿Quién sí actúa al respecto en ese caso? No es nuestro corazón. Él rechaza, pero no sabe el por qué. Cosa que sí saben nuestros "riñones".

Si usted recuerda el comienzo de esta entrada, los riñones están ubicados en la cavidad retroperitoneal. Si tuviera la oportunidad de ver unos riñones de una persona, en una operación por ejemplo, vería lo difícil que es acceder a ellos. Se requiere de experiencia, conocimiento, y saber maniobrar en la cavidad abdominal para llegar a ellos.
Espiritualmente hablando, ¿quién puede acceder a sus emociones más profundas, a las emociones o experiencias-raíz de su propia vida? Porque existen experiencias y emociones que son la génesis de nuestra vida emocional, que son el origen del por qué actuamos o hablamos de cierta forma. 

En el Salmo 16:7 el salmista reconoce que sólo Jehová puede darle consejos, que él, en la quietud de la noche, puede usar para corregirse a sí mismo. Curiosamente hablando, los cristianos en general suelen buscar a otros para que les ayuden a conocer y manejar sus propios conflictos y estados emocionales. Eso es apropiado, es bíblico, pero, ¿da resultados positivos? Nadie puede saber mejor que uno mismo lo que son las propias experiencias, y cómo les han marcado en la vida.

Por supuesto, la exhortación es a buscar a Dios, pues sólo Él puede ayudar a corregir y guiar a una persona, comenzando por la mismísima raíz de la vida interior, que son los riñones, o emociones más profundas, esas que nos han acompañado toda la vida, y de las que probablemente no somos conscientes.
Un ejemplo bíblico de alguien que permitió en su vida que sus riñones fueran corregidos fue Saulo de Tarso, conocido como el apóstol Pablo. Pablo fue un hombre que se describe a sí mismo como un blasfemo, un perseguidor, como alguien que era el "aborto de Dios". Sabemos que Pablo persiguió a cristianos, y aprobó el asesinato del primer mártir del cristianismo, Esteban. Sin embargo, Pablo no se quedó toda la vida lamentando su pasado, sintiendo lástima de sí mismo, culpándose por sus errores. Aceptó que la bondad de Dios le dio un nuevo comienzo en la vida, y comenzó una nueva vida. Que el poder del mensaje cristiano podría transformar por completo a alguien era cierto, y lo demostró Pablo con su ejemplo.

Pablo llegó a la raíz de sus conflictos. Era un hombre celoso, sincero, pero equivocado. Una vez se aclaró y dio cuenta de que se equivocó, y que Jesucristo es el camino, le dijo adiós a su pasado, y dio inicio a una nueva vida.

La pregunta es: ¿cuántas personas que dicen ser cristianas realmente están dispuestas a pagar el precio de la refinación de sus "riñones"? Estar dispuesto a hacer realidad la promesa de Jesucristo de llegar a ser como niños, y de dejar odios, resentimientos, egoísmos y falsas ilusiones de vida, es todo un reto. Es más fácil ser cristiano de obras, de exhibición externa de piedad que ser un cristiano que se deja transformar por el poder de la palabra de Dios.

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