Hay partes de la Biblia que no dejan lugar a dudas:

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¿Qué
significa el 666


¿Existe
el Anticristo?


¿Qué es el Armagedón?


Estas preguntas no existirían si se supiera
claramente qué significan el 666, el Anticristo y el Armagedón.


De hecho, uno de los enigmas de la Biblia
tiene que ver con su interpretación.


Hay partes de la Biblia que no dejan lugar a
dudas:


Génesis 1:1

En [el] principio Dios creó los cielos y la
tierra.


Está
claro: dice la Biblia que Dios creó Cielo y Tierra.


Pero, otras porciones
no las entendemos.


Por
ejemplo, las profecías bíblicas no son de fácil comprensión.


Requieren
interpretación.

Interpretar es,
según Microsoft® Encarta® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation.:


Explicar o declarar el
sentido de algo, y principalmente el de un texto. || Explicar acciones,
dichos o sucesos que pueden ser entendidos de diferentes modos. ||
Concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad.


Dicho sencillamente:
interpretar es explicar qué significa un asunto.


En griego, la palabra
"interpretación" proviene del nombre del dios griego Hermes (Mercurio), a
quien los antiguos mitólogos consideraban no solo el mensajero, enviado
e intérprete de los dioses, sino también el patrón de los escritores,
oradores y traductores. En Listra llamaron “Hermes a Pablo, puesto que
este era el que llevaba la delantera al hablar” (Hch 14:12).


Respecto a la
interpretación acertada de las profecías bíblicas, tenemos una clave
para entender un asunto muy importante: no procede de las opiniones o
interpretaciones, visiones particulares o intereses de los hombres, sino
que se origina de Dios.


En
otras palabras: la correcta interpretación profética de la Biblia no
depende de la propia opinión, o visión personal. El forzar la
interpretación de las profecías bíblicas lleva a error.


La razón por la cual
han habido tantas profecías fallidas sobre el fin del mundo, fechas,
designar que x o y persona corresponde al Anticristo, por ejemplo, se
debe a que se ha pasado por alto el siguiente principio claro que
establece la Biblia:


“Ninguna
profecía de la Escritura proviene de interpretación privada alguna
[…], sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por
espíritu santo” (2Pe 1:20, 21).


Si ninguna profecías bíblica se originó de
hombre alguno, sino de Dios, entonces sólo Dios puede dar la
interpretación.


Efectivamente,
Jehová inspiró la profecía, y revela el significado de la misma.


Es Jehová quien revela
cuando, cómo y a quien Él quiera, el significado de la profecía.


Eso es lo que muestra
la Biblia.


Si
leemos el relato de Génesis 40, notamos un ejemplo claro de que es
Jehová quien revela la interpretación de la profecía.


Declaró José:

(LPD) Ellos le respondieron: "Hemos tenido un
sueño, y aquí no hay nadie que lo interprete". José les dijo: "La
interpretación es obra de Dios; pero de todos modos cuéntenme lo que
soñaron" (Génesis 40:8).


Antes
de explicar el significado del sueño del jefe de los coperos y el de los
panaderos, dijo que la interpretación de ambos sueños era de Dios, y
Dios la dio a José, y fue acertada. Se cumplió tal como dijo José.


Es el Profeta Daniel el
Intérprete de Profecías que mayor comprensión nos ofrece para entender
la interpretación acertada de las profecías inspiradas, reveladas por
Jehová.


Fue
Daniel quien interpretó los 2 sueños proféticos que tuvo el rey
Nabucodonosor (Daniel 2 y 4)


Tras primero orar a Dios para entender el
secreto del primer sueño (el de la imagen pavorosa) y haber obtenido la
respuesta en una visión de la noche, Daniel se presentó delante del rey
con el fin de que le recordara el sueño olvidado y le diera la
interpretación (Da 2:14-26).


Daniel le recordó al rey que todos sus sabios,
sortílegos, sacerdotes practicantes de magia y astrólogos no habían
podido interpretar el sueño. “No obstante —continuó diciendo Daniel—,
existe un Dios en los cielos que es un Revelador de secretos, y […] en
cuanto a mí, no por ninguna sabiduría que exista en mí más que en
cualesquiera otros que estén vivos me es revelado este secreto, excepto
con la intención de que la interpretación se dé a conocer al rey.” (Da
2:27-30).


En una
segunda ocasión, cuando todos los sacerdotes practicantes de magia,
sortílegos, caldeos y astrólogos fueron incapaces de interpretar el
sueño del rey concerniente al gran árbol que fue cortado, se volvió a
llamar a Daniel, y de nuevo se resaltó el origen divino de la profecía.
En reconocimiento de este hecho, el rey le dijo a Daniel: “Yo mismo bien
sé que el espíritu de los santos dioses está en ti”, y “tú eres
competente, porque el espíritu de dioses santos está en ti” (Da 4:4-18,
24).


¿Y
quién supo interpretar el significado de la escritura de la pared, con
las palabras MENÉ, MENÉ, TEKEL, PARSÍN?


Todos los sabios de Babilonia fueron incapaces
de interpretar la escritura críptica. Pero, la reina madre recordó
entonces a Daniel, aquel “en el cual hay el espíritu de dioses santos”,
así como “iluminación y perspicacia y sabiduría como la sabiduría de
dioses”. Al interpretar la escritura, que en realidad era una profecía,
Daniel ensalzó una vez más a Jehová como el Dios de profecías verdaderas
(Da 5:1, 5-28).

Vale la pena tener presentes estas cosas. Al recordar el largo
historial de profecías fallidas, y la existencia de quienes sacan
provecho económico de las Santas Escrituras, puede ser que la confianza
en el acertado cumplimiento de las profecías bíblicas se vea opacado por
la decepción que producen las profecías fallidas.

Las profecías bíblicas no fallan, por que son
obra de Dios, al igual que la acertada interpretación de las mismas. Al
tiempo y la manera de Jehová, se sabrá la verdad sobre estas cosas
escritas, y comprobaremos lo que Jehová nos ha expresado:


Isaías
46:9-10 


Acuérdense de las primeras
cosas de mucho tiempo atrás, que yo soy el Divino y no hay otro Dios, ni
nadie semejante a mí; 10 Aquel que declara desde el principio el final,
y desde hace mucho las cosas que no se han hecho; Aquel que dice: ‘Mi
propio consejo subsistirá, y todo lo que es mi deleite haré’

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