El Diluvio: antes y después‏

El
Diluvio: antes y después‏

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jesus barragan (mat.22_37@live.com)

Sent: Tue 6/15/10 10:17 AM
To:


"¡Hemos
encontrado el Arca de Noé!". Eso dijo el documentalista chino Yeung
Wing-Cheung, integrante del grupo arqueológico turco-chino que proclama a
los cuatro vientos el hallazgo del Arca de Noé en el Monte Ararat, en
la frontera entre
Turquía e Irán. 

Pero, ¿será de verdad el Arca de Noé? 

"Pesebre" del Arca de Noé que han
descubierto excavadores chinos y turcos en el monte Ararat /AFP

Esta
noticia que apareció en la prensa internacional a finales del mes de
abril de este año, pone sobre el tapete, una vez más, la cuestión sobre
si realmente ocurrió un diluvio, y se salvaron 8 personas, tal como lo
relata el Génesis. 

Si uno considerara que realmente se halló el
Arca de Noé, eso comprobaría la veracidad del relato bíblico. ¿Eso
importa? Les es de importancia a los creyentes, quienes confían en que
verdaderamente existió un Diluvio, que destruyó a la humanidad de aquel
entonces, como lo relata la Biblia. 

El Diluvio, según lo muestra
el Génesis, tuvo un por qué. Sucedió por algo. 

La narración
bíblica sobre el Diluvio y su origen se inicia de este modo: 

Cuando los seres humanos
comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y tuvieron hijas, los hijos
de Dios vieron que las hijas de los seres humanos eran hermosas.
Entonces tomaron como mujeres a todas las que desearon. 

Adán
y Eva tuvieron hijos e hijas. Que tuvieron hijos e hijas. Que a su vez
procrearon a más humanos. 

La multiplicación de hombres y mujeres
sobre la Tierra transcurría, como Dios había dicho. La Tierra poco a
poco se llenaba. 3 hijos de Caín destacan en los inicios de la
humanidad. Jabal, inició las actividades de ganadería y el vivir en
tiendas de campaña y criar ganado. Jubal, otro hijo de Caín, dio origen a
la música, con la elaboración del arpa y la flauta. Tubal-Caín, fue
herrero y forjador de toda clase de herramientas de bronce y de hierro.
Hasta una ciudad, llamada Enoc (hijo de Caín), llegó a existir, siendo
la primera ciudad humana que registra la Biblia. 

Así que la
imagen de un mundo "prehistórico", de cavernícolas, de hombres gruñendo,
arrastrando por los cabellos a las mujeres, no es la que describe el
Génesis. Obviamente es una sociedad humana en evolución, pero no tiene
nada que ver con lo imagen tipo "picapiedra", u hombre de cromañón que
se nos ha descrito. 

Las hijas de los hombres, las mujeres,
llamaron la atención. Comenzaron a ser vistas, con deseo, por unos seres
cuya vida era espiritual, no concebida para multiplicarse o
reproducirse. Eran los hijos de Dios. Eran ángeles. 

Cada uno es
probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. El deseo de
unirse a una mujer se apoderó de la mente de estos ángeles. Se convirtió
en una especie de obsesión. 

¿Les era posible llegar a
unirse a una mujer, ser una sola carne, como había dicho Dios? 

No. 

Los
ángeles tenían su lugar, su posición en la zona espiritual, llamada
Cielo, donde tenían la misión y la vida que Dios les había dado. 

Pero
lo abandonaron todo, y se hicieron cuerpos, capaces de reproducirse.
Tomaron mujeres, y tuvieron hijos. 

Dice el Apocalipsis, que un
ser espiritual maligno, simbólicamente llamado "dragón", arrastra con su
cola, a la tercera parte de las estrellas de los cielos. Eso indica que
un número considerable de ángeles se persuadió a sí mismo, de iniciar
una nueva vida, como humanos en la Tierra. 

Al unirse los hijos
de Dios con las hijas de los seres humanos y tener hijos con ellas,
nacieron gigantes, que fueron los famosos héroes de antaño. A partir de
entonces hubo gigantes en la tierra. 

¿Qué produjo la unión de
ángeles y mujeres? A gigantes, llamados nefilim. Fueron los primeros
superhéroes, los primeros grandes famosos de la Tierra.
 

¿Qué
resultó de todo esto? 

La maldad del ser humano en la tierra era
muy grande, de hecho se multiplicó. Todos los pensamientos de todas las
personas tendía siempre hacia el mal, se arrepintió de haber hecho al
ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón. La sociedad humana de
aquel entonces estaba corrompida y llena de violencia, en unos niveles
nunca antes vistos. Perversión y corrupción a todo nivel, desde mayor
hasta el menor de la gente que vivía en ese entonces. 

¿Qué haría
Dios? 

Dios se sintió herido en el corazón. Se arrepintió de
haber creado al hombre. 

Podríamos decir que por primera vez en
su vida, Jehová se sintió frustrado. 

La frustración es una
constante en nuestra vida, y tenemos que lidiar con ella a mayor o menor
grado. 

Pero nos es inconcebible creer que Dios se pueda
frustrar. Más que frustrado y arrepentido de haber creado al hombre,
Dios se sintió herido en su corazón. Quien ha estado frustrado y herido
sabe que ese coctel de emociones no genera nada bueno, sino se sabe
manejar y superar. 

Jehová dijo: 
-Mi espíritu no permanecerá
en el ser humano para siempre, porque no es más que un simple mortal;
por eso vivirá solamente ciento veinte años. 

120 años, y Jehová
eliminaría el mal. 

A quienes se consideran deístas, que creen en
la existencia de Dios, pero que niegan que intervenga en el mundo, este
relato les debería indicar lo contrario. Dios sí interviene. A su
tiempo y manera. 

-Voy a borrar de la tierra al ser humano que he
creado. Y haré lo mismo con los animales, los reptiles y las aves del
cielo"- puntualizó Dios. 

En medio de toda esa sociedad humana,
malvada, ¿no habría esperanzas de que alguien se salvara? 

Sí.
Noé, un hombre piadoso, contaba con el favor de Dios. Noé, dice la
Biblia, era un hombre justo y honrado entre su gente. Siempre anduvo
fielmente con Dios. Tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 

Noé debía
construir un arca de madera resinosa, con compartimentos, y cubierta
con brea por dentro y por fuera. Con las siguientes medidas: ciento
cuarenta metros de largo, veintitrés de ancho y catorce de alto. Sería
de tres pisos, con una abertura a medio metro del techo y con una puerta
en uno de sus costados. 

¿Para qué una embarcación? Dios
enviaría un diluvio sobre la tierra, para destruir a todos los seres
vivientes bajo el cielo. Dios hace un pacto con Noé, en el que le
garantiza la supervivencia. 

Noé debía introducir en el arca una
pareja de todos los seres vivientes, es decir, un macho y una hembra de
cada especie, para que sobrevivieran. 

Toda
clase de alimento, debía recogerse y almacenarse, para que sirviera de
comida a todos los que estuviesen dentro del arca. 

Noé tardó
años en la construcción del arca, un tiempo en el que Noé además de
construir el arca y hacer los preparativos relacionados con la
supervivencia de tantos animales, también se dedicó a advertir a aquella
generación sobre el venidero diluvio.

La gente se habrá burlado de Noé. Nunca antes
había llovido. Y ahora Noé anunciaba que Dios haría llover…
 

Finalmente
llegó el tiempo fijado para el Diluvio en “el año seiscientos de la
vida de Noé, en el segundo mes, en el día diecisiete del mes”. Noé y su
familia, los animales —“macho y hembra de toda clase de carne”— y un
abastecimiento de víveres en cantidad suficiente para todos, ya estaban
en el arca cuando “Jehová cerró tras él la puerta”. A continuación, “las
compuertas de los cielos fueron abiertas”. 

Por cuarenta días y
cuarenta noches cayó sobre la Tierra una incesante lluvia torrencial, de
modo que “las aguas continuaron anegando la tierra por ciento cincuenta
días”. 

Cinco meses después del inicio del Diluvio, el arca
‘descansó sobre las montañas de Ararat’. Pasaron casi dos meses y medio
antes de que ‘aparecieran las cimas de las montañas’, otros tres meses
antes de que Noé quitara la cubierta del arca y comprobara que la
superficie del suelo estaba prácticamente seca y, por último, casi dos
meses hasta que la puerta se abrió y los sobrevivientes pudieron volver a
pisar sobre suelo seco. 

Así que Noé, su esposa, sus 3 hijos y
sus esposas, estuvieron un poco más de un año en el arca. Por fin salen,
Noé agradece a Jehová por haberle salvado, y aparece un hermoso
arcoiris, que anunciaba la Paz, entre el hombre y Dios, pues Jehová
promete no volver a destruir a la humanidad con un Diluvio. 

Jesucristo
hace referencia a los día de Noé, relacionada con Su presencia real: 

En una
ocasión los fariseos preguntaron a Jesús cuándo iba a venir el reino de Dios, y él les respondió:—La venida del reino de Dios no se puede
calcular
. No van a decir: “¡Miren aquí! ¡Miren allá!” Sepan que
el reino de Dios está entre ustedes.
 A sus discípulos dijo:—Llegará el tiempo en que anhelarán vivir
siquiera uno de los días del Hijo del hombre, pero no podrán. Les
dirán: “¡Miren allá! ¡Miren aquí!” No vayan; no los sigan.
 Porque el Día del Hijo del hombre será
como el relámpago que fulgura e ilumina el cielo de uno a otro extremo.
Pero antes tiene que sufrir muchas cosas y ser rechazado por esta
generación.
Tal como sucedió
en tiempos de Noé, así también será cuando venga el Hijo del hombre.
Comían, bebían, y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que
Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y los destruyó a todos. 

Jesús
vinculó el tiempo de Su Presencia, con Su Reino, y señaló que sería
como los días de Noé. Uno pensaría que una época tan trascendental en la
que Jesucristo es Rey, y está actuando en Su Presencia, sería
llamativa. obvia, muy evidente para sus seguidores, y la gente en
general. Pero no. 

Sería como en los días de Noé. Mientras Noé y
su familia trabajaba, muy ocupados en el arca, y lo relacionado con
ella, la gente seguía su vida. Comprando, comiendo, casándose, haciendo
casas, todo transcurría normal. El arca seguía adelante, y la gente y su
vida, también. 

Aparecería gente, dijo Jesús, anunciando, que
por fin Cristo estaba presente. "Miren aquí", "miren allá". Habría gente
anunciando y diciendo: "¡Hey! esto es lo que yo he descubierto y
refleja que es la fecha del fin". O dirían: "observen estas
evidencias". 

Estas personas parecerían tener una especie de
presciencia y clarividencia profética, digna de ser seguida. 

Por
otra parte, el llamado a no dejarse contagiar por la "normalidad" del
tiempo, invitaba a orar a Dios y mantenerse alerta. 

El punto es
que el arca era un medio de salvación. 

¿Puede decirse que
actualmente existe una especie de medio de salvación, que, cual arca,
deba ser el lugar al cual acudir para salvarse? 

NO, eso no lo
indicó Jesús. 

Por otra parte, uno debería preguntarse, ante
aquellas personas que cansonamente pregonan el fin del mundo,
¿exactamente es el fin de qué? 

Porque el diluvio no fue el fin
de la humanidad. Si así hubiera sido, no existiríamos. 

El
diluvio fue una catástrofe universal, cuyas lecciones perduran y
resuenan, pero vale la pena aguzar el ojo y comenzar a analizar cuáles
son las realidades que se escondan detrás de esos anuncios armagedónicos
del fin del mundo.

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