‘No nos avergonzamos de las buenas nuevas’

Posted

20 hrs ago

‘No nos avergonzamos de las buenas nuevas’


“No me avergüenzo de las buenas nuevas; son,
en realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe.”
(ROMANOS 1:16.)


LO QUE le parece una buena noticia a alguien quizás no lo sea para otra
persona. Por lo general, a quien trae buenas noticias se le da una
cordial bienvenida y se le escucha atentamente. Sin embargo, la Biblia
predijo que la gente descreída del mundo no consideraría deleitables las
buenas nuevas del Reino de Dios ni su mensaje de salvación.
(Compárese
con 2 Corintios 2:15, 16.)


 El apóstol Pablo estuvo entre los que fueron enviados a llevar buenas
nuevas al público. ¿Qué opinaba él de su comisión? Dijo: “Por mi
parte tengo vivo interés en declararles las buenas nuevas también a
ustedes, allí en Roma. Porque no me avergüenzo de las buenas nuevas”.
(Romanos 1:15, 16.)
Para que esas nuevas o noticias
siguieran siendo buenas hoy día, aproximadamente 2.000 años después que
el apóstol Pablo les escribió a los cristianos que vivían entonces en
Roma, realmente tendrían que ser buenas nuevas de larga duración. Son,
de hecho,
“buenas nuevas eternas”. (Revelación 14:6.)


 ¿Por qué dijo el apóstol
Pablo que no se avergonzaba de las buenas nuevas? ¿Por qué podría
haberse avergonzado de ellas?
Porque no eran un mensaje popular,
pues tenían que ver con un hombre a quien se había fijado en un madero
de tormento como si fuera un delincuente despreciable, lo cual, según
las apariencias, llevaba a que se le juzgara mal. Por tres años y medio
este hombre había caminado por toda Palestina llevando las buenas nuevas
y había experimentado la oposición inflexible de los judíos,
especialmente de los líderes religiosos. Y ahora Pablo, portador del
nombre de aquel hombre despreciado, se encaraba con una hostilidad
parecida.
(Mateo 9:35; Juan 11:46-48, 53; Hechos 9:15,
20, 23.)


 Debido a aquella oposición,
puede que a Pablo y sus compañeros, también discípulos de Jesucristo, se
les haya considerado como personas que tenían algo de lo cual
avergonzarse. En realidad Pablo ahora se adhería a algo que él mismo
antes había considerado vergonzoso. Él mismo había participado en
vituperar a los seguidores de Jesucristo.
(Hechos 26:9-11.)
Pero
había abandonado aquel derrotero. Como resultado, él y otros que se
hicieron cristianos experimentaron persecución violenta. (Hechos 11:26.)


Si alguien se avergonzara de ser seguidor de Jesucristo, estaría
adoptando
un punto de vista humano de la situación. El
apóstol Pablo no obró así. Más bien, como explicación de que no se
sentía avergonzado de las buenas nuevas que predicaba, dijo: “Son,
en realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe”.
(Romanos 1:16.)
El poder de Dios no es motivo para
vergüenza si funciona mediante un discípulo de Jesús para realizar el
propósito loable del glorioso Dios a quien Jesucristo mismo adoraba y
alababa. (Compárese con 1 Corintios
1:18; 9:22, 23.)

The short URL for this post is: http://bit.ly/9GbnjW

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s